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ULTRARRADIO

Ultrarradio es un colectivo autogestionado de autores-editores.
Se dedica a editar tebeos y obra gráfica a través de tres tipos de publicaciones: Álbumes Colectivos, Monografías y obras de autor en tiradas muy limitadas (Colección Fotocop).

Los Álbumes Colectivos editados son tres hasta el momento. Parten de un juego de limitaciones temáticas y formales que se proponen a una serie de autores a través de un briefing común y que dan como resultado multitud de cómics mudos, sorprendentes y relacionados entre sí que se recopilan en libros que rondan las cien páginas. Esta trilogía se compone de Mortland (2010), Transdimensional Express (2010) y Hundlebert Syndrome (2011). Han colaborado en ellos decenas de artistas nacionales e internacionales como Nacho García, El Koko, Mireia Pérez, Max, Albert Monteys, David Sánchez, Carla Berrocal, Puño o Valerio Vidali.

En paralelo, la Colección Fotocop mantiene la viva la llama de la tradicional “edición en fotocopias”, aportando el estilo de colaboradores como Leandro Alzate, Mireia Pérez, Alberto Pieruz, Laura Castelló, o Nicolai Troshinsky. Hasta el momento se han editado dieciocho referencias y la lista crece mes a mes.
Además de la edición, Ultrarradio se presta a multitud de actividades lúdico-festivas en la que pueda desarrollar sus capacidades con el dibujo, la narración gráfica, la ilustración en todas sus variantes o el sano arte de contar chistes como en talleres, performances, charlas, exposiciones o presentaciones.

Todos estos títulos pueden previsualizarse y conseguirse a través de su página web http://ultrarradio.com

Mediante ella y las redes sociales, el colectivo mantiene contacto directo y constante con autores, lectores, editores y otros colectivos de todo el mundo.

CEGADO CÓMICS

“Cegado son comics, fanzines e ilustración.”
A buen entendedor, poca palabras.

http://cegadocomics.blogspot.com.es/

Entrevista con Berliac (Zinemateca)

Berliac (Buenos Aires, 1982) es un autor de historietas y narrativa gráfica. Prácticamente autodidacta a publlicado en diferentes revistas de Latinoamérica -Larva (Colombia), Carboncito (Perú) o Projecto Gazzara (Brasil)- y Europa - Komikaze (Croacia), KOVRA (España), KUS (Letonia) y Stripburger (Eslovenia)- además de haber publicado media docena de títulos unitarios. El último de ellos titulado PLAYGROUND y editado en Valencia por Ediciones Valientes.
Desde el 2010 lleva el sello de zine ZINEMATECA, en cuyo catálogo encontramos trabajos de Martha Verschaffel, Benoit Guillaume y otros.

Berliac es uno de los autores invitados especiales para Tenderete 6 y estará dando un taller de desarrollo de novela gráfica el miercoles 12 de Junio.

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¿Cómo sueles estructuras tus historias? Me refiero al proceso creativo, sigues unas pausas determinadas o vas improvisando sobre un guión determinado.


Para hitorietas cortas, de hasta 20 páginas, suelo hacer un storyboard aproximado, con textos provisorios. La historia corta requiere una justeza distinta a la novela gráfica, en donde lo extendido del espacio nos permite otros juegos narrativos.

Cuando trabajo en una novela gráfica, lo que más tiempo lleva es la estructura, por eso cuanto más organizado este paso, más relajada va a ser la parte del dibujo y los textos, y más posibilidades habrá de que todo lo improvisacional calce en su lugar justo sin que el total trastabille. Para esto, personalmente armo bloques, secciones o incluso capítulos para los que asigno una cantidad de páginas aproximada. Estas secciones luego las emsamblo, muchas veces cambiando el orden en el que fueron concebidas originalmente, y agrego secuencias de transición para que el total se lea mejor. En estas transiciones suelo ubicar todo aquello que no haga avanzar el argumento, pero que agregan textura al contexto de la historia.


A estas secuencias yo las llamo “disgresiones”, son como salirse del camino para conocer mejor los alrrrededores de una historia.





Pero hay mucha disgregación en tus trabajos. O al menos esa es la sensación que tengo. En “Cien Volando”, por ejemplo, las historias parecían girar alrededor de un “algo” que se nos escapaba, a nosotros y a los personajes. Por decirlo de alguna manera, encuentro mucha literatura detrás de tus historias…

Sobre las disresiones: honestamente, el argumento, o el “tronco” narrativo, con el correr del tiempo es para mí algo cada vez más secundario, y se nota en lo que hago (es tan evidente que hasta la crítica se da cuenta). Para mí una historia no es un hilo de acciones determinadas, sino un espacio en donde volcar nuestras propias emociones. Una historia es como una habitación en donde se ha cometido un crimen y nada ha sido cambiado de lugar. Podemos concentrar la atención en varios detalles, montarlos en nuestra imaginación y reconstruir el crimen. Es una historia contenida en cuatro paredes. Yo dispongo elementos en una determinada cantidad de páginas. Más que contar mi historia, te doy los elementos con los cuales construir tu versión. La principal razón por la que una historia puede no gustarnos es porque no nos recuerda a nada.
Sobre lo literario en mis cómics: francamente no soy un gran lector de ficción, ya. Pero sí que soy cinéfilo voraz, soy una de la raras personas que no se averguenza para nada en admitir que no leyó la novela, pero sí vio la película. Al mismo tiempo me interesan directores que tienen una concepción literaria del cine, que incluso hasta se sienten incómodos con el propio lenguaje cinematográfico. Cassavetes, alrrededor de quien gira mi último trabajo, es un buen ejemplo, pero también lo son otros cineastas que me han influido mucho, sobre todo Wong Kar Wai, cuyas películas son remakes muy personales de las novelas de Manuel Puig.





¿También te sientes incómodo con el lenguaje del cómic?
Cuando vi el trabajo que hacias junto a Depetris, Celdas Contiguas, por ejemplo, no pude evitar recordar las video cartas de Shuji Tereyama, otro cineasta que también andaba amargado con su industria…




No me siento cómodo haciendo el tipo de cómics que otra gente hace y disfruta, pero sí que intento sentirme cómodo con lo que yo hago.


Al mismo tiempo mis cómics en sí (a veces literalmente desde el contenido, como en el proyecto que acabas de mecionar; otras desde la forma misma) son expresiones de esa incomodidad.
En cierto modo hacer el tipo de cómic que yo hago es también decir “no voy a hacer esto otro”. Ojo que esto no me parece un valor intrínseco, sino un resultado natural. Porque muchas veces lo “experimental” esta visto como algo de valor por el sólo hecho de salirse de ciertas convenciones, pero yo no lo veo así. La “experimentación pura” nunca fue algo que me atrajese demasiado, más allá de lo didáctico.


Esto sin mencionar que lo “experimental” suele ser un conjunto de clichés.



¿Entonces la vanguardia no esta reñida con lo clásico?

Clasicismo y vanguardia son valoraciones, y como tales no me interesan demasiado.



¿Crees que un autor es más libre ahora? Se habla de cierta “libertad” creativa en la novela gráfica…



Si, en tanto formas u herramientas nuevas implican más opciones, es decir más libertad, inclusive la de seguir dibujando como si el trabajo fuese a imprimirse con una máquina de principios del siglo XX, pero ese es otro asunto.
A lo que voy es que hacer los mismos cómics de siempre tambien és una opción.

Pero creo que la llegada de la novela gráfica es un hito que no se daba desde el nacimiento del fanzine.


Desde el punto de vista de los contenidos, por algún motivo la libertad que brinda hacer lo que te dé la gana no explora más allá de lo que se viene haciendo desde la década del 60.


Veo muchos historietistas interesados en la técnica de reproducción en sí, libertad que antes no se podían tomar.



Pero bueno, son fenómenos que parten de la caida de la industria como único soporte para el cómic en circulación.


Por fin, desde los orígenes del medio, podemos volver a hablar los cómics sin en realidad estar diciendo “la industria de los cómics”.
Entonces sí, podemos hablar de mayor libertad, respecto a la industria, lo cual no es poco.
Un caso curioso es el de Steve Ditko. Pasa de la industria, hace zines. Lo positivo es que un historietista no debe necesariamente terminar como Ditko, ni empezar como Crumb, sino mantenerse en ese sistema de producción sin que su obra se vea practicamente afectada.


Aunque quizá en este últomo caso estoy hablando de autonomía, en vez de libertad.



¿Cual sería la diferencia entre autonomía de trabajo y libertad de trabajo?


En el contexto en el que me estoy expresando, la autonomía tiene que ver con la relación entre el autor y los diferentes actores tangibles de la industria, y la libertad es en relación con un todo más amplio y a la vez abstracto, casi con el mundo diría, con aquello que más le importa al autor. Por eso no sé si podemos afirmar que Kirby era menos libre que cualquiera de los nuevos “artistas” que serigrafían sus vomitos en papel de 300 gramos, pero sí que carecía de la autonomía necesaria como para al menos siquiera intentar cambiar algo en la estructura en la cual su trabajo se sustenta.


Si el autor necesita sí o sí serigrafiar sus vómitos como para ejercer su libertad, lo mejor será que no mande sus muestras a Marvel.


Lo mejor será que se autonomice respecto de ese sistema de producción.




Pero a veces no quedan opciones. Quiero decir, la industria, incluso la de la novela gráfica, te amaestra en formas y contenidos. Estética se convierte en política…

Es cierto, los formadores de opinión pueden forjar una política en base a una disciplina. Pero ahí entra en juego el rol del artista: o bien te dejas amaestrar, o casualmente haces obras que desafíen el concepto que una industria y sus adictos intentan imponer. En gran parte es por eso que escogí a Cassavetes para mi último libro, porque su actitud (y por ende su técnica) respecto al cine de la época expresan perfectamente mi postura respecto a los cómics de hoy.La mejor forma de expresar esa analogía fue no sólo desde el contenido, sino también desde el formato intento cuestionar la idea de novela gráfica como “libro de tapa dura”: si Cassavetes hizo “Shadows” en 16 mm, yo quería trabajar en A5 y en un formato más cercano al de los zines.

Háblame más de Playground, ¿Cómo surgió la idea?¿Cual fue su proceso? ¿Como Cassavetes en “Shadows”, descartaste muchos dibujos?

Me siento muy identificado con Cassavetes el ser humano. Cuando leo sus entrevistas me leo a mí mismo. Lo cual no quiere decir que quiera ser él, sino que a través suyo tomé contacto con varios aspectos de mi mismo, incluso como historietista. Mi idea fue, entonces, trasladar esa sensación a una novela gráfica. Mi primer reflejo fue hacer una biografía. El problema es que no sé si mis reflejos son muy lentos o trabajo muy rápido, pero bajo ese primer impulso hice unas 30 páginas que, como adivinaste, las tiré a la basura, por el simple hecho de que no me incluían en el libro, ya que yo quería hablar sobre mí a través de Cassavetes, y no sobre él. O mejor dicho: quería dialogar CON él. Para conseguir esto, no podía tratar a Cassavetes como un personaje, sino como una persona real. Puesto que mi novela gráfica está hecha de dibujos, ya al retratarlo lo estaría ficcionalizando, estaría mostrando una imagen mía de él. Por eso decidí no dibujarlo en absoluto, salvo en la tapa. Sólo podía mostrar a el Cassavetes real si yo mismo me presentaba como una persona real, no podía dibujarme a mí mismo sentado, dibujando en el tablero, hubiera sido también ficcionalizarme. Dado que la única prueba que tengo de ser un autor real es el trabajo en sí, y no el producto (el número 425 de Batman también está hecho por alguien real, pero definitivamente no lo vemos por ningún lado), la única forma de hacerme presente en el libro fue a través de aquellos aspectos del trabajo que no están pensados para el lector, lo que podríamos llamar “backstage”. Paradójicamente descubrí que este era el único camino a seguir viendo “Faces”, la segunda película de Cassavetes, en donde en una escena lo vemos reflejado en un cristal, con la cámara al hombro. Yo no tengo cámara, pero tengo apuntes, documentos, chats con otros colegas, así que todo eso fue a parar al libro.



Antes comentabas que querías que “Playground” tuviera un aspecto de zine, precisamente tu tienes un proyecto vinculado a estas publicaciones, llamado Zinemateca ¿Cómo surgió Zinemateca?¿Qué pretendes con ella?

Zinemateca surgió como todo sello de zines: para publicar lo que me gustaría ver publicado en mi entorno habitual, pero por algún motivo no lo está, es decir material de autores extranjeros o de las otras provincias del país en un formato asequible. En un sentido más amplio, mi intención era trabajar de una manera distinta a la mayoría de los sellos de zines que conozco, los cuales o bien siguen el modelo editorial profesional, pero en miniatura, o bien rechazan este modelo pero caen en otro igual de transitado, aquel de los mecanismos de especulación propios del mercado del arte, en donde un ejemplar firmado es más caro que uno que no lo está, o en donde una publicación cuya edición es de 50 ejemplares es más caro que uno cuya edición es de 200, etc. Pero evitar esto último decidí que los títulos de Zinemateca se imprimirían bajo demanda, ilimitadamente. Pero quizá lo más importante sea que en Zinemateca el autor tiene acceso a los archivos de impresión para imprimir y vender los ejemplares que quiera si así lo desea. Al cedérsela a Zinemateca, el autor rechaza la propiedad intelectual exclusiva de su obra, y al cederle los archivos de impresión al autor, Zinemateca rechaza la exclusividad de los derechos de reproducción para la presnete edición, lo que equivale a decir que el autor es menos autor y el editor menos editor. A muchos les parecerá una locura, pero hasta ahora todos los implicados nos la pasamos de puta madre.

¿Qué proceso sigues a la hora de editar un nuevo título?¿son proyectos propios o se los vas proponiendo a los autores?

La unica pauta es el formato. Solo de esta forma se puede lograr que lo compres donde lo compres (de Zinemateca o del autor), estés comprando exactamente el mismo material (es decir, el mismo papel y la misma tinta). El resto queda en el autor.

Para muchos un fanzine es una manera de llegar a la profesionalización. Hay críticos que ven raro que un autor nunca los haya hecho y hay autores que, a pesar de estar trabajando en la “industria” lo siguen haciendo. ¿Cual es tu posición con respecto a los fanzines, si es que la tienes?

Puesto que es el perfecto ejemplo del Do It Yourself, no es otra cosa que la manera de trabajar ideal. Lamentablemente casi nunca tengo dinero como para financiar proyectos ambiciosos, tales y como novelas gráficas, entonces recurro a editoriales, eso sí, siempre amigos o gente con la que tengo una visión compartida. Empecé a hacer zines hace 15 años, y no creo que deje nunca de autoproducir cosas.

Desde Latinoamerica me llegan a menudo noticias de eventos comiquiros, muchos de ellos relacionados con la autoedición. Festivales en diferentes ciudades, especialmente Sudamerica, donde encontramos casi las mismas publicaciones ¿Cual es tu apreciación de ese movimiento? ¿Es un buen momento para la gráfica latinoamericana o es solo una especulación?

En Argentina al menos, es buen momento en el sentido de cantidad. Después de el vacío que dejaron los líderes de la movida independiente de los ‘90 ni bien vieron la oportunidad de ganarse un mísero billete, llevó un buen tiempo hasta que los historietistas con una actitud y ganas reales de hacer zines, más allá de un aguantadero hasta que los vientos de la economía nacional traigan tiempos mejores, asomasen la nariz nuevamente. Ahora mismo en Buenos Aires, gracias a la labor conjunta de distintos colectivos de autores independientes, todos esos autores tienen un mínimo lugar asegurado en el Festival Increible, de corte bastante similar al Tenderete. Ahora, que en esa escena haya material verdaderamente interesante es otro asunto. Hay de todo. En el resto de latinoamerica tienen la suerte de no tener que cargar con una tradición historietística tan fuerte como la Argentina, cosa que, a la par de no tener una mentalidad decadente en donde todo pasado fue mejor como ocurre en mi país, posibilita que las voces más arriesgadas se destaquen por encima de todo vano intento de resucitar a los muertos, y entonces la cuestión de entrada gira alrrededor de este tipo de propuestas, en lugar de tener que revolver entre toneladas de propaganda sobre los viejos tiempos para llegar a ellos. El mejor ejemplo de esto es Brasil.

Para finalizar, darás un taller sobre desarrollo de novela gráfica ¿Qué les espera a la gente que irá?

Varias cosas. Primero que nada les espera aseverar que todo lo que les hayan dicho antes sobre novela gráfica muy posiblemente no sea cierto. Y luego, en la práctica, no sé si les pasa lo mismo, pero siempre escucho por todas partes: “estoy trabajando en mi novela gráfica”, pero nunca nadie termina nada. En el taller entonces voy a poner sobre la mesa mis métodos de trabajo con la esperanza de que mis herramientas ayuden a detectar y superar ese punto en donde por algún motivo todo el mundo se estanca. Básicamente vamos a llevarnos un tercio de una novela gráfica terminada a casa, el resto es escribirla y dibujarla.

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Entrevista realizada por Martín López Lam.
Berliac estará dando el Taller de Desarrollo de Novela Gráfica el miercoles 12 de Junio en el EASD de Velluters, de 11h a 14h y de 16h a 18h. Inscripciones e información a tenderete.info@gmail.com
Berliac también estará participando en la mesa redonda “Cómics y Zines. Cuando autoedición no significa autopromoción”, junto a Don Rogelio J. de Ediciones Calamidad y un autor por confirmar, el miercoles 12 a las 19h en el EASD de Velluters. Entrada libre.

KITSCHIC Ediciones

Pequeña editorial con sede en Barcelona. Tiene fuertes nexos con latinoamérica por las personas que trabajan en ella y por los vínculos y relaciones que se han venido formando en este tiempo de trabajo. Distribuye actualmente en Barcelona, Madrid, Berlín, Bogotá y São Paulo.

Busca desarrollar proyectos editoriales relacionados con la imagen, trabajando los contenidos y la forma en estrecha relación. Un libro de Kitschic puede servir para colorearlo, para deshojarlo y colgarlo en la pared, para leerlo, para rellenarlo…

+ Info: http://www.kitschic.net/

NA es un proyecto asociativo que se constituye en editorial profesional en 2011. Los dos responsables principales de esta iniciativa con sede en Poitiers son los dibujantes Lisa Lugrin y Clément Xavier. En sus líneas de trabajo siempre se ha dado prioridad al descubrimiento de jóvenes autores y a la difusión de proyectos de vanguardia. Compaginan su trabajo editorial con la realización de talleres artísticos que les han hecho pasearse por toda Francia y por parte del continente africano. Muchas veces las obras creadas durante estos talleres pasan a formar parte del catálogo de la editorial, de manera que práctica editorial y labor formativa acaban retroalimentándose. Entrevistamos a estos dos autores vía skype con motivo de su participación en Tenderete 6.

Para empezar, ¿podéis hablarnos un poco de NA, cómo nace vuestra editorial, en qué contexto y con qué motivaciones?

Clément Xavier: NA fue creada cuando aún éramos estudiantes en la escuela de cómic de Angoulême…estábamos de Erasmus en Italia. Y, de hecho, allí conocimos, gracias a Stefano Ricci, a muchos autores italianos que estaban en nuestra misma situación, es decir, que tenían problemas para hacer visible su trabajo.

Lisa Lugrin: Al mismo tiempo, el viaje nos sirvió para descubrir cosas que se hacían fuera de Francia y que eran realmente apasionantes y nos pareció importante mantener el contacto con muchos de estos autores y poder realizar un proyecto juntos.

CX: Así, NA nace de la idea de realizar una revista colectiva de cómic con dibujantes del mundo entero, especialmente para dar cabida a autores jóvenes que no tenían ningún otro espacio de visibilidad para su trabajo. De esta forma nació Modern Spleen, una revista gratuita de cómic en formato periódico.

¿Con qué tirada?

LL: 20.000 ejemplares. Es mucho, pero de hecho imprimir en papel de periódico es muy barato, hicimos 20.000 y como es una revista gratuita pudimos hacer una difusión bastante amplia en muy poco tiempo.

CX: La idea era precisamente no limitarse al circuito de las librerías especializadas. Queríamos ir a la búsqueda de un tipo de público que de entrada pudiera tener prejuicios hacia el cómic, a quienes no se les ocurriría de forma espontánea leer un tebeo o entrar en una tienda de cómics, pero que, por ejemplo, pudieran frecuentar las salas de cine de arte y ensayo…

LL: las salas de conciertos…

CX: sí, salas de conciertos… en fin muchos sitios en los que se dan actividades artísticas en general bastante marginales y en las cuales nosotros nos reconocíamos y reconocíamos nuestro trabajo.

LL: Además, el sistema de librerías es un sistema no demasiado inteligente, que acaba mordiéndose su propia cola…por eso nos parecía importante estar en las librerías pero a la vez buscar otros lugares de difusión

CX: Es cierto que tener la oportunidad de hacer una tirada bastante importante y la gratuidad de la revista nos ha abierto muchas puertas y nos ha permitido llegar a un montón de sitios…eso fue genial para nosotros.

¿Podéis hablarnos un poco de la línea editorial de NA? Es decir, ¿qué buscáis en un autor o autora? ¿Qué tiene que tener un trabajo para que digáis “yo quiero publicar esto”?

LL: Es una buena pregunta…

CX: Es una pregunta que de hecho nos hacemos a nosotros mismos a menudo.

LL: De entrada, lo primero para nosotros es que el hecho de ser publicado sea útil para ese autor. Si hay autores que ya son conocidos o que pueden publicar en un editor más grande que les pague más, pues mucho mejor para ellos. Para nosotros es fundamental esa idea de utilidad.

CX: Hasta ahora la mayoría de autores que hemos publicado (en libro) son dibujantes con los cuales ya hemos trabajado antes en nuestras revistas. Hemos descubierto así relatos que iban evolucionando en cada número, hecho que también ha servido a esos autores para tener cierto rodaje. Es duro contar una historia larga, hacer un primer álbum es algo muy complicado. Así, gracias a L’Épisode, que era una revista colectiva con relatos que se continuaban a lo largo de los diferentes números, estos autores han podido dar el primer paso hacia historias más largas.

LL: Pero, también, lo que ocurre es que una vez dentro del mundo del cómic una se da cuenta de que lo que la gente compra, en su mayoría, son tebeos que hablan del mundo, de la realidad. Hace diez años era la autobiografía, y ahora se trata más del documental, el reportaje…vale, es interesante, me gusta leer estas historias, pero, tengo la sensación que los jóvenes autores también echamos en falta el relato de aventuras, la ficción pura… a mí me interesa especialmente lo imaginario, pero un tipo de imaginario o de ficción que nos dice también mucho de nosotros mismos y de nuestra realidad, se puede hablar también de cosas muy íntimas, aunque sea de forma metafórica…leo muchas cosas en los géneros de la ciencia ficción o las aventuras que me afectan de una forma muy profunda. La generación de autores que nos antecede sintió la necesidad de oponerse al cómic de aventuras o puramente ficcional, les parecía algo horrible…lucharon contra todo esto e intentaron hacer cómics más orientados a un público adulto…y de hecho, los autores más jóvenes en Francia no nos sentimos para nada identificados con esa lucha, hemos heredado cosas de las dos partes, tanto del cómic de aventuras que disfrutábamos de pequeños, como del cómic más abiertamente orientado a un lector adulto. En todo caso, creo que todo lo que editamos nosotros tiene esa doble herencia, la de los géneros que se han asociado históricamente al cómic francés y la del cómic alternativo de estas últimas generaciones.

Sí, uno tiene la impresión al leer vuestros libros que hay, de un lado, una experimentación muy lúdica por parte de los autores y por otra parte una intención de apropiarse del género de aventuras, que estaba un tanto institucionalizado, para renovarlo y darle una nueva vida.

CX: Te vamos a contratar (risas)

Me gustaría que nos hablaseis un poco de los talleres que realizáis, sobre todo los infantiles, que tienen siempre un componente de compromiso social. Además está el hecho de que realizáis libros a partir de los trabajos que salen de esos talleres.

LL: Bueno, los talleres…hacemos muchos con les enfants du voyage (los hijos de gitanos nómadas que viven en poblados de caravanas), también con estructuras como los centros de protección a la juventud (instituciones similares a los centros reeducativos de menores españoles), en centros de educación básica o en institutos…hay algo que me parece realmente interesante de estos talleres, y es que a menudo los peores alumnos y los más problemáticos son los que hacen las mejores historietas, es algo de lo cual hasta los profesores se dan cuenta. Sus cómics suelen ser mucho menos esquemáticos, menos arquetípicos…hablan mucho más de ellos mismos y logran hacer cosas realmente sensibles, mucho más creativas. Entonces, sí, nuestro trabajo es comprometido en el sentido en el que nos encargamos de valorizar el trabajo de esos niños.

CX: Después, es cierto que el hecho de hacer publicaciones a partir de esos trabajos ocurre porque realmente nos maravillan. Nos deja pasmados la originalidad, la creatividad, la invención…y es cierto que, en tanto que autores de cómic – o al menos eso es lo que pretendemos ser – necesitamos realmente este tipo de frescura, nos hace bien, la buscamos…es eso, de hecho, lo que andamos buscando cuando editamos el trabajo de otros autores con los que trabajamos…y los niños tienen eso de una forma muy común, para ellos es bastante banal. Y nosotros nos alimentamos de eso, nos lo hacen pasarlo en grande y después nos dan ganas de publicarlo.

LL: Los niños reinventan los códigos del cómic todo el tiempo.

CX: Sí, sí, ellos no son conscientes de ello, pero dinamitan completamente nuestros códigos, nos enseñan que podemos hacer las cosas de forma totalmente diferente y que van a seguir funcionando…es genial. Sentimos la necesidad de compartir eso con la gente. También, en los talleres nos parece mucho más estimulante llevar entre todos una aventura en común que sabemos que va a verse plasmada en algo material, concreto, palpable…y los libros…eso les hace soñar, incluso a los niños que no te lo reconocen. Con les gens du voyage, por ejemplo, les enseñamos lo que hemos hecho en anteriores talleres y ellos se adhieren inmediatamente al proyecto, en fin, hay algunos con los que la cosa no marcha, pero en general todos están súper motivados, y rápidamente se vuelve para ellos, pero también para nosotros, un sueño. Soñamos con ese libro que vamos a hacer juntos y que va a existir más allá de nosotros mismos, de nuestro pequeño círculo, y que vamos a poder mostrar a un montón de gente que no conocemos…

LL: En los talleres con, por ejemplo, les gens du voyage, todo tiene un carácter un poco documental, nos interesa esta población y queremos conocer su cultura. De hecho, una se da cuenta bastante rápido que los relatos imaginarios que hacen los niños hablan claramente de su realidad, de sus preocupaciones, aunque de una forma un poco lúdica y pasada de rosca. También hemos hecho talleres en los que eran los abuelos quienes contaban su infancia o sus recuerdos a sus nietos y estos los dibujaban, dentro, digamos, del documental clásico. Lo que buscamos es que sea cada cual quien cuenta su propia historia, y no ser nosotros quienes la contemos por ellos. Grabamos lo que los ancianos quieran contarnos y después son los niños quienes se encargan de dibujarlo. En un primer libro fue el centro social que se ocupa de ellos quien escribió los textos sobre los gitanos…y bueno, era interesante, pero, en el segundo libro fueron los propios gitanos quienes hicieron los textos. Y, francamente, hablan mucho mejor, lo que cuentan tiene mucha más vida, es mucho más interesante…y pienso que continuaremos trabajando en esa dirección.

Y bueno, con los niños lo que queremos transmitir es que los mundos imaginarios hablan de una forma bastante elocuente de la realidad, de las preocupaciones cotidianas. En el último taller los niños nos contaron un cuento, con una princesa…los elementos arquetípicos de una historia, vaya. El caso es que la princesa se hace rica y acaba comprándose una mansión con un gigantesco signo de dólar en la fachada…había cientos de detalles así. Vende su carroza para comprarse un todoterreno, y se va de caza con su 4X4…

CX: También nos gusta hacer de estos libros tiradas muy numerosas que sabemos que no llegaremos a vender en su totalidad, pero esto nos permite que la impresión salga más barata que si hiciéramos una tirada más corta. Lo hacemos con la intención de donar una parte de cada tirada a sitios como el secours populaire (asociación francesa dedicada a la ayuda a personas con riesgo de exclusión social), es decir, a gente que normalmente no tiene la oportunidad de entrar en una librería, entre otras cosas porque no se atreverían a cruzar la puerta, y también por no tener los medios económicos suficientes para comprar cualquier tipo de objeto cultural. Esto nos permite también a nosotros llegar a sitios donde…bueno de entrada sentimos que nuestro trabajo tiene una cierta utilidad…y también nos sirve para conocer a gente que nos saca de nuestra reclusión mental. Porque, es cierto que cuando estamos trabajando en nuestros cómics, o incluso dentro del campo de la edición, tenemos tendencia a pasar todo el día frente a nuestro ordenador…y esto para nosotros no puede ser suficiente. Es fundamental compartir lo que hacemos con la sociedad. La edición es algo bastante social para nosotros, antes que algo artístico, es nuestra forma de crear vínculos.

Para terminar, ¿podríais hablarnos un poco del taller que vais a hacer aquí durante el Tenderete?

LL: Bueno, teníamos ganas de reflexionar sobre el futuro, porque hay una sensación de marasmo en estos momentos bastante fuerte en Europa que nos llega a todos, al mismo tiempo que nos parece que hay muchas iniciativas muy interesantes. Tengo la impresión de que particularmente en España habrá muchas. Como si todos tuviéramos ganar de ir juntos hacia algo diferente…
CX: Sí, es cierto que la crisis, no sé cómo la estaréis viviendo en España, pero es violenta, no deja lugar a la esperanza…la situación está completamente bloqueada, no hay perspectivas…y nos dijimos que sería interesante precisamente intentar ir más allá de todo eso, que ha acabado convirtiéndose en un cliché que nos han metido por la fuerza en la cabeza.
LL: Sí, porque a la vez hay mucha energía, somos jóvenes, estamos deseando hacer un millón de cosas diferentes…en realidad creo que hay un gran potencial que hay que desbloquear.
CX: Si finalmente los participantes deciden contarnos historias horribles sobre el futuro, a ver lo que hacemos… (risas)

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entrevista realizada por Álvaro Nofuentes
Clément Xavier y Lisa Lugrin estarán dictando el taller “EL PERIODICO DEL MAÑANA” el jueves 13 de Junio en la EASD de Velluters. + info e inscripciones: tenderete.info@gmail.com

VIERNES 14 de JUNIO
17:00 Apertura de puertas MERCADILLO
18:00 - 20:00 Entrevistas y retransmisión en directo con La Pinacoteca de Radio (Radio Godella) y Café con Vistas (Radio Klara)
18:30 TALLER infantil “Tenderete pirata”
(para niños de 6 años hasta el infinito)
23:00 CONCIERTO: HERCULANO + BELLABESTIA presentando Shhhhhhhh.
(Electrónica rampante)

SÁBADO 15 de JUNIO
17:00 Apertura de puertas MERCADILLO
18:00 - 20:00 Entrevistas y retransmisión en directo con Café con Vistas (Radio Klara) y La Pinacoteca de Radio (Radio Godella)
20:30 CONCIERTO: NEGRO (Metralla Folk)
21:45 PRESENTACIÓN del libro-cd de Jesús Ge: “Esto no es vanguardia”
23:00 CONCIERTO: CIGÜEÑA (Cuchillada Rock)
23:45 Fin de fiesta y limpieza general! ARG!



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